El 15 de octubre se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos. Este simple hábito podría salvar la vida de 1,1 millones de niños y niñas que cada año mueren a causa de la diarrea y 1,2 millones que fallecen como consecuencia de infecciones respiratorias agudas. En Colombia el índice del lavado de manos alcanza apenas el 5%.
Bogotá. Convertir el lavado de manos con jabón en un verdadero hábito generalizado en todos los hogares, las escuelas y las comunidades del mundo es el objetivo del Día Mundial del Lavado de Manos que se celebra cada 15 de octubre en 80 países del planeta.
El asunto es que millones de personas desconocen que el hábito de lavarse las manos con jabón tiene un potencial más amplio que cualquier vacuna o intervención médica, en el objetivo de prevenir enfermedades y salvar vidas, aunque no las reemplaza. Así lo señala el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) al advertir que durante el día las manos pueden entrar en contacto con heces fecales, secreciones nasales, alimentos o superficies contaminadas, transmitiendo toda clase de bacterias y parásitos.
Datos suministrados por la misma organización estiman que una inversión de 3,35 dólares en el lavado de manos trae los mismos beneficios para la salud que una inversión de 11 dólares en la construcción de letrinas, de 200 en el suministro de agua a los hogares o de miles de dólares en vacunas.
Los potenciales beneficios han convertido al lavado de manos en uno de los pilares de la salud pública, ya que se trata del medio más económico y uno de los más eficaces para prevenir las enfermedades infecciosas y otros problemas que afectan la vida humana. Se sabe, por ejemplo, que esta práctica podría reducir el número de muertes por diarrea en casi la mitad y las muertes por infecciones respiratorias agudas en una cuarta parte:
- Infecciones respiratorias agudas. Las infecciones respiratorias agudas, entre ellas la neumonía, constituyen la principal causa de mortalidad infantil. Está comprobado que el lavado de manos con jabón reduce su incidencia en cerca del 25%, pues elimina los virus y agentes patógenos que se concentran en ellas a través de las superficies que habitualmente tocamos. En un estudio llevado a cabo en Pakistán, esta reducción se elevó al 50% entre los niños menores de cinco años.
- Infecciones diarreicas. Estas infecciones son la segunda causa de muerte entre niños y niñas menores de cinco años. Un análisis de más de 30 estudios reveló que el lavado de manos con jabón reduce la aparición de la diarrea aproximadamente en un 50%, pues los agentes patógenos que la producen vienen de la materia fecal, cuyos residuos entran al cuerpo humano por las vías digestivas, a través de manos que han estado en contacto con ellos.
- Parásitos e infecciones cutáneas y oculares. Distintas mediciones han demostrado que el lavado de manos con jabón también disminuye la probabilidad de adquirir enfermedades cutáneas y enfermedades oculares como el tracoma, así como los casos de lombrices intestinales, en especial ascárides y tricocéfalos.
Como consecuencia de lo anterior, el lavado de manos ayuda a evitar los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD), indicador que mide el efecto de las enfermedades y la eficacia de las intervenciones sanitarias.
Pero aún con todo el potencial que tiene, el lavado de manos con jabón aún no es una práctica generalizada, ni siquiera en los momentos en que se consideran críticos: después de usar el baño, después de manipular basura, después de limpiar un bebé, antes de entrar en contacto con los alimentos y antes de comer.
Aún existe la creencia de que lavarse las manos solamente con agua es suficiente para quitar los agentes patógenos que permanentemente se alojan en ellas. De hecho, Unicef asegura que no es fácil fomentar el hábito y calcula que los índices de la práctica se sitúan entre el 0% y el 34%. En Colombia este porcentaje se ubica en el 5% de acuerdo con el estudio de comportamiento del lavado de manos desarrollado por el Banco Mundial.
“El jabón no es escaso, incluso en los países en desarrollo”, dijo Teresa Dooley, asesora de Unicef para la higiene y saneamiento. “La gran mayoría de los hogares pobres tienen jabón en el hogar. El problema es que el jabón se usa para lavar la ropa o el baño, pero rara vez para el lavado de manos”.
Gobiernos de todo el mundo han adoptado el Día Mundial del Lavado de Manos como una celebración nacional, vinculando la participación de millones de personas, especialmente de las comunidades educativas del planeta. Los promotores del Día Mundial del Lavado de Manos insisten en que el uso adecuado del jabón prolonga la duración del lavado, disuelve la grasa y la suciedad que transporta la mayoría de los gérmenes. De allí la importancia de que las familias, las entidades públicas y privadas, y la sociedad promuevan desde la niñez un hábito que actúa interrumpiendo la transmisión de enfermedades y que, según Naciones Unidas, contribuiría significativamente al cumplimiento de uno de los Objetivos del Milenio: la reducción de la mortalidad infantil.
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