De acuerdo con las proyecciones del Dane[1], en Colombia hay actualmente 4.628.394 personas mayores de 60 años, cifra que representa el 10% del total de la población. Las mujeres mayores representan una proporción más grande que la de los hombres, con el 54,2% y el 45,8% respectivamente.
Bogotá, D.C. De acuerdo con las cifras más recientes del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses[2], hasta el mes de septiembre de 2011 se han reportado en Colombia 933 casos de lesiones y muertes accidentales en la población mayor de 60 años, entre caídas, quemaduras, cortes, intoxicaciones, entre otros (no se incluyen accidentes de tránsito). Durante este periodo se han presentado 554 muertes y 379 lesiones.
Entre las ciudades y departamentos que más casos de lesiones y muertes accidentales de personas mayores han presentado durante este año se encuentran: Bogotá, con 319; Antioquia, con 98; Valle del Cauca, con 77, Cundinamarca, con 57 y Santander y Nariño, con 50. (Ver anexo 1 detallado por departamentos).
Las caídas lideran los tipos de accidentes en las personas mayores con el 62,4% de las muertes, seguidas de los fallecimientos a causa de elementos o golpes contundentes, con el 19%.
Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, un accidente se define como “un suceso no premeditado cuyo resultado es un daño corporal identificable”. De acuerdo con Lina María González, médica psiquiatra con trabajo en adulto mayor y consultora del tema para la Fundación Saldarriaga Concha, “investigaciones internacionales han demostrado que después de la enfermedad cardiovascular, el cáncer, los casos cerebro vasculares y las enfermedades pulmonares, los accidentes son la causa de muerte más frecuente en las personas mayores”.
En Chinchiná, Caldas, por ejemplo, Joaquín Emilio Ramírez, de 63 años, falleció a comienzos de septiembre, luego de caerse desde el techo de su finca mientras lo reparaba. En Armenia, departamento del Quindío, Saturia Villegas, de 86 años, también perdió la vida tras caerse en su hogar mientras realizaba diversas labores domésticas.
Son diversos los factores que pueden asociarse al riesgo que tiene la población mayor para accidentarse, entre ellos se encuentran las causas propias del ser humano, los factores ambientales y los sociales. Según la especialista González, “existen procesos fisiológicos propios del envejecimiento en donde se presentan, entre otros, la disminución en la agudeza visual, auditiva, la prolongación en el tiempo de reacción y la alteración del equilibrio y la marcha”.
En relación a los factores ambientales, la especialista hace referencia a la presencia “de obstáculos, iluminación inadecuada, ausencia de barandas, pisos irregulares o deslizantes, presencia de escaleras riesgosas, muebles inapropiados, múltiples medicaciones, entre otros elementos que ponen en riesgo la integridad de las personas mayores”.
En cuanto a los factores sociales, Lina María González hace mención a la “pérdida de redes de apoyo y a la falta de conocimiento, atención, y actitud negligente por parte de los cuidadores”. “Todos estos factores incrementan los riesgos a la presencia de accidentes los cuales pueden generar desde una simple lesión hasta causar la muerte”, enfatiza González.
Accidentes de tránsito, una problemática de múltiples heridas
Si bien, Medicina Legal analiza a los accidentes de tránsito como una categoría aparte, sus implicaciones y consecuencias en las personas mayores son tenidas en cuenta especialmente por el impacto que tienen en ellas y en sus familias.
De acuerdo con esta entidad, hasta septiembre de este año se han reportado en el país 2.937 casos en los que las personas mayores de 60 años resultaron involucradas en hechos accidentales de tránsito. De estos, 747 desencadenaron la muerte de la víctima y 2.190 lesiones. Las ciudades y departamentos con el más alto número de accidentes son: Valle del Cauca, con 381; Antioquia, con 378; Bogotá, con 256, y Cundinamarca y Santander, con 196. (Ver anexo 2 detallado por departamentos).
Entre tanto, otros datos suministrados por la Policía Metropolitana de Tránsito de Bogotá, a través de la Secretaría de Movilidad, muestran que, por ejemplo, en la capital de la República, el número de accidentes de tránsito durante lo corrido de 2011 registra un número más alto puesto que se presentaron 1.146 lesiones y 106 muertes por causa de accidentes de tránsito.
Frente a este panorama, y teniendo en cuenta que según Medicina Legal el mayor porcentaje del total de las muertes fatales por accidentes de tránsito se presentó en el peatón (65,6%), Soraya Montoya, Directora Ejecutiva de la Fundación Saldarriaga Concha, considera que, “es imperativo que en las ciudades se realicen permanentemente campañas y programas de formación ciudadana para que de esta manera los conductores respeten, tengan precaución y consideración con las personas mayores que transitan como peatones y que hacen uso del servicio de transporte”.
De igual manera, Montoya agrega que “debe haber una formación hacia los peatones mayores para que tomen las precauciones necesarias al circular por el espacio público y tengan en cuenta las señales de tránsito”.
La realidad después del accidente
Como puede suceder con cualquier otro tipo de lesiones, los accidentes ya sean comunes (caídas o quemaduras) o de tránsito, pueden ocasionar múltiples consecuencias en las familias y en las propias personas mayores.
Según Lina María González, estas consecuencias dependen del tipo de accidente presentado y de la gravedad del mismo. Sin embargo, “los accidentes pueden generar, entre otros, disminución en la calidad de vida de la persona, incremento en la posibilidad de dependencia, funcionalidad reducida, sobrecarga a la familia y a los cuidadores e incluso la muerte prematura”.
La especialista considera además que, más allá de las lesiones físicas que puedan dejar los accidentes, hay un riesgo muy alto de que las personas mayores enfrenten secuelas psicológicas. “Un accidente genera un importante impacto emocional que puede ir desde el miedo hasta la presentación de un nuevo incidente, trastornos depresivos o evitar cualquier acto, movimiento o salida que pueda estar asociada con un posible hecho desafortunado”, explica la asesora de la Fundación Saldarriaga Concha.
La prevención empieza en familia
Investigaciones en todo el mundo dan cuenta de que los accidentes pueden presentarse en cualquier espacio y su frecuencia aumenta depende del tiempo que permanezca allí la persona mayor.
Según Lina María González, “el hogar es el sitio donde se presentan con mayor frecuencia los accidentes. Sin embargo, esto no quiere decir que no se presenten en otros lugares visitados y frecuentados por las personas mayores como parques, calles, centros comerciales, entre otros. Por ello, es importante que todos estos espacios sean accesibles”.
Entonces, si se ha determinado que la mayoría de los accidentes son prevenibles y que es el hogar el sitio principal donde ocurren estos hechos, ¿por qué no empezar a prevenirlos desde allí?
“Es clave que los miembros de la familia evalúen de manera frecuente los factores de riesgo en el hogar donde habita la persona mayor para que así se realicen las adaptaciones necesarias para evitar los accidentes”, explica Soraya Montoya, directora de la Fundación Saldarriaga Concha, organización que trabaja en el tema de prevención a través del proyecto ‘Ser Activo’, estrategia realizada en alianza con Nueva EPS, que pretende fomentar hábitos de autocuidado.
Montoya agrega que “las medidas de prevención de caídas por ejemplo, y de accidentes de todo tipo en el hogar tales como quemaduras, lesiones al cocinar o errores involuntarios en el consumo de alimentos, logran ser más efectivos cuando participan todos los miembros de la familia”.
Por esta razón, es importante que todas las personas mayores y sus familias estén educadas e informadas acerca de las diferentes maneras para evitar accidentes. Por ejemplo: si se pretende disminuir el riesgo de caídas en el hogar se deben evitar factores como:
- Iluminación deficiente de escaleras o pasillos.
- Puertas demasiado angostas.
- Objetos fuera de lugar.
- Alfombras con pliegues.
- Pisos pulidos y demasiado lisos.
- Superficies húmedas.
Entre todos podemos más
Si bien, la familia es un pilar importante para lograr la prevención de accidentes entre las personas mayores, éste debería ser un tema y un compromiso tanto del Estado como de la sociedad en general. Mucho más si se tiene en cuenta que, según el Dane, para el año 2020 habrá en el país alrededor de 6.500.000 personas mayores, lo que marca un crecimiento en este grupo de la población del 39,2% con respecto a 2011.
De acuerdo con la médica psiquiatra Lina González, “se deben generar estrategias claras de salud pública centradas en vejez y en envejecimiento, así como modificaciones legislativas dirigidas, entre otros, a crear ambientes accesibles para las personas mayores para que se eviten posibles riesgos externos a los que está expuesta esta población”.
Por su parte, Soraya Montoya invita a la sociedad en general a que “como ciudadanos demandemos la construcción de ciudades para todos, en las que los andenes no sean trampas mortales por los desniveles, alcantarillas abiertas, y obstáculos que presenten un peligro para los peatones, especialmente para los mayores”.
Fuentes de consulta:
- Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane.
http://www.dane.gov.co/daneweb_V09/index.php?option=com_content&view=article&id=75&Itemid=72
ANEXO N° 1
ANEXO N° 2
Fuentes de información:
Luisa Fernanda Berrocal Mora
Coordinadora de comunicaciones y relaciones institucionales
Fundación Saldarriaga Concha
Tel: (57+1) 622 6282 Ext: 126
Móvil: (57) 320-8037837
E-mail: lberrocal@saldarrigaconcha.org
Lina María González
Médica Psiquiatra – Especialista en Envejecimiento y Vejez
Fundación Saldarriaga Concha
Móvil: (57) 313-8925083
E-mail: linamariagonzalezb@hotmail.com
Más información:
David Leonardo Rincón Peña
Director de proyectos – Agencia PANDI
Tel: (57+1) 6143489 - Móvil: (57) 311-2207922
E-mail: proyectos@agenciapandi.org





















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