Reportajes — 12 junio 2015

PAZ y Reconciliación

ENTRE 6 MIL Y 14 MIL OPORTUNIDADES PARA ACERCARNOS A LA PAZ

  • Si se llegara a un acuerdo en los Diálogos de Paz, de la Habana, Cuba, entre 6 mil y 14 mil[i] niños y niñas se desvincularían de las filas de los grupos armados ilegales. Como Estado, familia y sociedad tenemos diferentes retos para lograr que sus derechos sean restablecidos, esto requiere que haya una reparación integral que inicie por reconocerlos como víctimas y muy importante, que el encuentro con la sociedad sea en un acto de Reconciliación que les permita construir un proyecto de vida y a Colombia, alcanzar la PAZ.
  • “Tengo una nueva vida gracias a todo el apoyo que he recibido y cuando hablo de apoyo, me refiero al acompañamiento que he tenido como persona. Antes yo pensaba diferente, pero cuando me ofrecieron ayuda empecé a cambiar mi forma de ver la vida y de vivir, comencé a provechar todo lo que me daban”[ii], explica Emilio, un joven desvinculado de un grupo armado ilegal, reclutado cuando era niño.

 

El Derecho Internacional Humanitario y la misma legislación colombiana reconocen a cada niño, niña o adolescente que ha sido vinculado a un grupo armado ilegal, como una víctima del conflicto armado. Ello, en razón de que el reclutamiento es un delito que vulnera la totalidad de sus derechos. 

Sumando a lo anterior, la niñez tiene derechos prevalentes, y para su garantía, se demanda el concurso de toda la sociedad de manera corresponsable. Este imperativo nos obliga a garantizar, prevenir la amenaza o restablecer de manera inmediata sus derechos. Por lo tanto, la PAZ reclama, para quienes han sido víctimas, una acción corresponsable de todos: la academia, las empresas, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, el Estado y las familias.

Más allá de un acto político, Gloria Camilo, gerente de Programas de War Child, considera que la PAZ está en manos de la sociedad colombiana: “En la Habana (Cuba) no se está negociando la PAZ. Lo que se está negociando es el fin del conflicto armado. La PAZ es la tarea de todos y las acciones que tome cada ciudadano en el país, son las que determinarán si la conseguiremos o no. Preguntémonos desde cada uno ¿Cómo vamos a aportar para lograrla?”.

¿Qué es Reconciliación?

Es una meta y un proceso en el cual se realiza la construcción y reconstrucción de las relaciones de un grupo social, que se ha visto afectado por el conflicto y la violencia. Es un trabajo que requiere de acciones interpersonales, políticas y colectivas para lograr reconstruir el tejido social, bajo una convivencia pacífica. (Ver cita 4)

Por su parte, Juan Manuel Luna, coordinador del Programa Migración y Niñez de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), observa que un paso muy importante es que cada colombiano entienda que los niños y las niñas que han sido reclutados, son víctimas de este y múltiples delitos.  “Estos jóvenes dependen de las circunstancias de sus entornos: de la pobreza, del maltrato, de la falta de oportunidades y de protección. Entonces, debemos tener muy claro: primero, que debimos haber actuado para que esto nunca ocurriera, y segundo, que desde el momento en el que se vincularon al grupo, todos sus derechos fueron vulnerados, lo que claramente los convierte en víctimas de conflicto armado. Por lo tanto, nuestra responsabilidad es actuar para que todos sus derechos sean restablecidos de manera inmediata”.

(*Cita 4[iii] *Cita 5[iv])

Por lo expuesto, todos los sectores deben estar comprometidos en ser artífices de la PAZ. En primer lugar se encuentra la atención del Estado a los niños y niñas recuperados de grupos armados ilegales. Luego, viene un gran compromiso de la academia de fortalecer su formación y de las empresas en brindarles un trabajo decente, con el que puedan desarrollar su proyección de vida. Pero sin una preparación para la Reconciliación desde las familias, este paso puede fracasar, al encontrar estigmatización y rechazo, de allí la importancia que en este sentido subraya Luna: los niños y las niñas han sido y son víctimas.

 

¿Qué es reparación?

Los niños, las niñas y los adolescentes que han sido reclutados por un grupo armado ilegal, son víctimas, y por ello, cuando son recuperados por el Estado inician un proceso de Reparación Integral. Este proceso implica que las medidas que adopte el Estado se encaminen al restablecimiento de todos los derechos de las víctimas, con el fin de realizar una reparación a los daños causados en la dinámica del conflicto y la reivindicación de su dignidad. El compromiso y la participación activa de otros actores de la sociedad y de la familia, es fundamental. (Ver cita 5)

Al respecto, Peter Natiello, Director en Colombia de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), señala: “Los niños y niñas son actores fundamentales en la transición de un país hacia la reconciliación y la paz. Por eso es importante habilitar espacios para la participación y el empoderamiento de las nuevas generaciones, lo cual facilitará el camino de Colombia hacia la construcción de un país más incluyente y equitativo, en el que todas las voces son igualmente valoradas. Los niños, más que ser el futuro de un país, son principalmente su presente. Desde ahora los niños y niñas que ejercen sus derechos contribuyen a la construcción de un mejor país.  Por esa razón, el compromiso de toda la sociedad con la garantía de los derechos de la niñez debe comenzar aquí y ahora”.

 

El Estado: el reto de la reintegración especializada y ajustada a sus medidas

 

En Colombia, el proceso de restablecimiento de derechos y de reparación integral está a cargo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), a través del Programa de Atención Especializada para los Niños, Niñas y Adolescentes Desvinculados de los Grupos Armados Ilegales. Desde noviembre de 1999 y hasta 2015, este programa ha atendido a más de 5.700 niños, niñas y adolescentes.

Lo primero que hace el ICBF es garantizar el cumplimiento y el acceso de ese niño o niña a sus derechos: educación, salud, recreación, entre otros. De manera paralela, se busca su reparación integral que pasa por reconocerlos como víctimas y actuar para garantizar que los hechos que provocaron su reclutamiento no vuelvan a ocurrir (garantía de no repetición). El Programa Especializado se enfoca en que las acciones que se emprendan para su nueva vida, sean transformadoras.

El ICBF tiene un programa especial para conocer cómo llegan, cuáles son sus historias, qué ruta de restablecimiento es más adecuada para ellos, cómo los vamos a reintegrar a sus familias, en qué institución los vamos a ubicar…”, explica sobre el proceso Ember Estefenn, director de Niñez y Adolescencia del ICBF.

Nadia es una joven de 18 años. Ella habla del valor y la importancia que tuvo su mamá tutora (Cita V) en su proceso de restablecimiento de derechos. Dice que a través de su compañía por fin vivió el apoyo y la orientación de una familia. “Los padres deben cuidar a sus hijos, pero sobre todo deben ofrecerles respeto y comunicación permanentes para que ante una dificultad sepan cómo resolverla en conjunto y tomen siempre las mejores decisiones”.

 

“Todos somos seres humanos y somos iguales. Tenemos derecho a una segunda oportunidad y no debemos juzgar a las personas por sus rasgos físicos y mucho menos por lo que les ocurrió en el pasado, porque estamos en un presente y necesitamos proyectarnos hacia el futuro”. Fredy Bejarano, 17 años, Reportero Ciudadano de Quibdó, Chocó.

El proceso de reintegración toma en cuenta dos enfoques en su ejecución: el primero, se caracteriza por desarrollar estrategias para aplicar en el proyecto de vida de cada persona, incluyendo la promoción, el potenciamiento de las capacidades y de las aptitudes académicas, vocacionales y ciudadanas; y el segundo, se basa en las comunidades y se realiza a través de la creación de espacios para la comunicación entre sus integrantes y las personas que se han desvinculado de un grupo armado. Esto, con el fin de facilitar su adaptación a la vida civil y social, por medio de estrategias de convivencia, construcción de ciudadanía, reconciliación y reactivación económica[v].

Pero esto no siempre es posible, y por lo tanto la sociedad debe estar abierta a la reconciliación.  Ángela Rosales, directora de Aldeas Infantiles SOS Colombia, explica que el proceso de reintegración con las familias, debe ser cuidadoso, diferenciado, incluyente y colaborativo. Las estrategias de reunificación deben enfocarse, tanto en el niño que regresa del grupo armado ilegal, como en los integrantes del núcleo familiar, ya que han vivido procesos de separación muy abruptos que han generado la ruptura de diferentes vínculos, pero siempre estar en la familia, facilita el proceso de regreso a la sociedad: “No es fácil reunir a una familia porque se ha deconstruido la cotidianidad y los hábitos, por esa razón, se debe hacer todo un proceso de acompañamiento psicosocial y profesional”.

Pero si no es posible el reencuentro familiar, Rosales agrega “Todos los garantes de los derechos de la infancia se deben activar, para generar y ejecutar estrategias que les permitan a estos jóvenes suplir ese componente, mientras se da el encuentro. Lo que hay que entender es que el apoyo no puede ser al azar, debe ser algo que le permita al joven sentirse acompañado, identificado con un grupo y reconocido como individuo”. [vi]

Las acciones encaminadas a hacer un acompañamiento a los niños, niñas y adolescentes, víctimas del conflicto armado, parten de que Colombia es un territorio pluriétnico y multicultural, de manera que se pretende garantizar la atención diferenciada e incluyente, respondiendo a las necesidades de las diferentes culturas, regiones y comunidades.[vii]

Lo anterior, lo afirma Augusto, un joven de la comunidad indígena Awá, quien en su proceso de restablecimiento de derechos, ha podido recobrar las prácticas culturales y hacer las labores propias de su comunidad como: sembrar, bailar, pintar, hacer sombreros y tejer manillas. “Cada día que paso en la granja me ha devuelto la paz, la posibilidad de sanar las heridas y de tener una nueva vida”.

La Directora de Programas de War Child, Gloria Camilo, aclara sobre este punto que: “Las políticas de reintegración se tienen que construirse desde las comunidades. Es decir, el experto debe consultarlas, interactuar y conversar con la gente que habita en las regiones vulnerables (…) También hay que trabajar fuertemente en los planteamientos de atención y de reintegración, convertirlos en políticas de Estado, con recursos independientes y fijos, que no dependan del Gobernador o Presidente a cargo”.

Es claro, que Colombia tiene que hacer un proceso piloto para encontrar y consolidar sus propias rutas de reconciliación y reparación, para que se ajusten al contexto y a la historia de la comunidad, como argumenta Camilo. El país, también puede aprender de otros procesos en Latinoamérica para evitar diferentes fenómenos violentos, como en los casos de Nicaragua, Guatemala y el Salvador[viii], ya que estos son ejemplos de lo que ocurre cuando los procesos no son adecuados y los niños, niñas y adolescentes tampoco encuentran un espacio en la sociedad, reencarnando en nuevas lógicas de violencia organizada, exacerbando la delincuencia, la explotación sexual comercial, la drogadicción, la situación de calle y la reproducción de los círculos de la pobreza.

Reconciliación desde la formación académica ¡Sí se puede!

*Cita 5[ix] *Cita 5[x]

Panorama académico en cifras

La edad promedio de reclutamiento por parte de los grupos armados ilegales se encuentra entre los 12 y los 13 años. Lo que indica que, probablemente, la mayoría de estos menores de edad han cursado hasta quinto de primaria.

De hecho el ICBF, reporta que el 58.5% de los jóvenes, al momento de ingresar al programa de restablecimiento de derechos en el año 2014, habían cursado algún grado de la educación Primaria y el 5.4% no tenía ningún nivel de escolarización. (Ver cita 8)

Por otra parte, las cifras de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), muestran el 25% de los jóvenes provenientes del ICBF han cursado grado once, mientras que el 27.5% se encuentra entre quinto y séptimo grado, en su proceso de nivelación.

La ruta de reintegración, paralelamente, ofrece otros tipos de formación que permiten a los jóvenes adquirir diferentes habilidades para el trabajo. Del total de adolescentes provenientes del ICBF y atendidos por la ACR, el 47.4% ha recibido alguna formación técnica, complementaria o tecnológica. (Ver cita 9)Este panorama evidencia los retos y los desafíos por superar, en materia de nivelación académica,  para la inserción social  laboral de estos niños y niñas cuando egresen del Programa a los 18 años.

El camino de la reconciliación está en construcción. Desde el ámbito educativo ya hay un terreno ganado, sin embargo, hay que continuar fortaleciendo esos procesos y comenzar a generar otros.

Para la ruta de restablecimiento de derechos, la nivelación académica es una dimensión primordial. De hecho, el acceso a la educación para los niños y las niñas desvinculados de grupos armados ilegales, es uno de los derechos que se propende restablecer con mayor prontitud, teniendo en cuenta que la mayoría de estos niños dejó la escuela en el quinto grado[xi].

No pude finalizar sexto cuando me reclutaron. Fue muy duro porque mi sueño era estudiar. Cuando me entregué en Bogotá, sabía que por fin iba a poder terminar sexto”. Relato de Camilo, un joven de 17 años.

Por otra parte, se debe mencionar que estos programas educativos deben apuntar a ofrecer espacios de formación enfocados en las necesidades específicas y diferenciadas de los jóvenes que han sido recuperados de estos grupos, para que al finalizar su bachillerato sean académicamente competitivos.

Hablar  de alternativas educativas diferenciadas debe buscar que cada persona se desarrolle según sus deseos y talentos, por lo tanto, si bien ya se tienen acciones y caminos desde el Estado, también podrían abrirse otros desde la academia.

Por ende, las entidades educativas privadas también pueden vincularse, promoviendo el acogimiento integral de estas personas. Ello implica, otorgar cupos o becas, en donde se haga todo un acompañamiento de nivelación académico, social y personal, para asegurar que el trasegar por el mundo universitario finalice de forma exitosa.

De igual forma, trabajar mancomunadamente con la comunidad educativa en la integración y promoción de los principios del perdón, la reconciliación y la solidaridad, como parte de esa labor institucional que se debe consolidar, no solo en las universidades, sino también en los colegios. “Debemos reflexionar sobre la pedagogía para la PAZ, pensada desde la formación de nuevos ciudadanos de un país. Hay que trabajar en crear y mejorar las competencias para la convivencia desde el desarrollo de estrategias metodológicas, como la mejor forma para respetarnos y resolver pacíficamente nuestras diferencias”, aclara Juan Manuel Luna.

La utopía también es realidad ¡Sí se puede!

 

Uno de los programas ejemplo, que ofrece una formación especialmente diferenciada, competitiva y adaptada a las necesidades, deseos y expectativas de los jóvenes que han sido víctimas del conflicto armado, es ‘Utopía’, una alternativa  educativa de la Universidad de la Salle, que se enfoca en que sus estudiantes se conviertan en líderes capaces de transformar su entorno social, político y productivo, a través de la reinvención agrícola, la reconversión agropecuaria, la investigación y la transferencia de nuevas tecnologías.

“Los colombianos tenemos una deuda enorme con esas personas y regiones que han vivido de cerca la guerra. Es por eso que Utopía ha podido transformar la vida de estos muchachos. Con la gente joven, la reconciliación es posible si media una oportunidad que haga más rentable mirar al futuro con esperanza, que quedarse en el pasado con odios”, explica el rector de la Universidad de La Salle, el hermano Carlos Gómez.

El laboratorio de PAZ, ‘Utopía’, es un ejemplo para la academia, sobre cómo las acciones de reconciliación también son tarea del sector educativo, y cómo su aporte y trabajo comprometido genera grandes avances en la búsqueda de una sociedad justa. “Todos debemos encontrar el camino desde lo que sabemos hacer, desde lo que conocemos y desde lo que tenemos; debemos encontrar ofertas y posibilidades para que Colombia pueda construir y consolidar la PAZ. Si de algo estoy convencido, es de que ser creativo en este país no es difícil, porque hay tanto por hacer”, puntualiza el Hermano Carlos.

“Ellas (las universidades) deben incluirnos con cariño, no por plata, a mí no me queda ni para el bus, pero mi sueño es terminar mi carrera y ayudar a las víctimas… las universidades deben hacer un compromiso por la PAZ, así como nosotros lo hicimos y deben darnos una oportunidad”. Concluye  Águila[xii], una joven desvinculada de un grupo armado ilegal, con este mensaje a las universidades.

Reconciliación: el compromiso del sector empresarial al 100% ¡Sí se puede!

La Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) reporta que del total de los jóvenes que atendió en 2014, provenientes del ICBF, el 17.3% se encuentra desempleado, el 19% está ocupado en el sector formal y 28.3% en el informal. Estas cifras evidencian que se necesitan redoblar los esfuerzos desde el sector empresarial en la construcción de la PAZ.

“Los niños que fueron víctimas del reclutamiento a una corta edad y que hoy vuelven a sus comunidades, buscan oportunidades y la manera de reintegrarse; esperan que esos procesos no sean determinados por el estigma”. Esta posición expuesta por Viviana Limpias, delegada del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), es nuevamente un llamado a entender a los jóvenes como víctimas del conflicto armado.

No valorar de manera positiva la potencia laboral de estos jóvenes, no solo le resta posibilidades a ellos, sino a la PAZ y a las mismas empresas que pierden  oportunidades de una fuerza laboral comprometida, resiliente, valiente, con ganas de vivir y aportar a la sociedad.

Las personas que llegan a estos programas no son malas, llegaron al conflicto por cuestiones relacionadas con su contexto. Ellos valoran mucho el trabajo. Una persona con capacidades laborales no es un obstáculo, sino un aporte al desarrollo, la competitividad y el progreso del país”[xiii]. ReafirmaGustavo Vivas, director de la Corporación de Desarrollo Productivo del Cuero (CDP Cuero Cali), quien invita a los empresarios a potencializar su fuerza laboral y a emplear a estos jóvenes.

Respecto al ambiente laboral, para lograr una exitosa reintegración, Vivas aconseja hacer un trabajo psicosocial en donde participe todo el personal de la empresa y advierte que hay que dejar de hacer énfasis en la situación de estos jóvenes. “Ellos han pasado por escenarios que no deben importar en el presente laboral. Son ciudadanos comunes y corrientes, sufrieron momentos complicados, pero son seres humanos normales, con las mismas capacidades que cualquiera. Una vez estos jóvenes entran al proceso de reintegración en la vida civil y refuerzan sus habilidades sociales, son tan capaces como cualquier otra persona”.

Reconciliación: el compromiso de las familias ¡Sí se puede!

Otro de los aspectos que se debe mencionar, es el trabajo por hacer desde todas las familias colombianas. Las pautas de crianza deben apuntar a inculcar y a practicar la inclusión, la reconciliación y la reparación, para que al momento que regresen estos niños y niñas encuentren en la sociedad colombiana un clima social que les brinde espacios de respeto, comunicación y equidad.

¿Cómo puede sumarse? Ideas para implementar en casa:

Definitivamente las prácticas encaminadas a la búsqueda de la PAZ deben empezar desde cada individuo. Por ello, lo invitamos a sumarse y a incluir en su dinámica familiar estas recomendaciones basadas en los principios de la reparación y la reconciliación, para que de esta manera usted, su familia y su entorno empiecen a transformarse desde ya:

  1. Explique a su familia porqué los niños, niñas y adolescentes que han sido reclutados, son víctimas del conflicto armado.
  2. Incentive el diálogo y explique a sus familiares que los derechos de la niñez son corresponsabilidad de todos.
  3. Hable del proceso de PAZ en casa y debata diferentes formas de construir, desde el quehacer individual y colectivo, sobre los escenarios de perdón y reconciliación.
  4. Motive a sus hijos para que sean voluntarios o tutores en el refuerzo de la nivelación académica de un joven que ha regresado de un grupo armado ilícito y que esté en su universidad, instituto técnico, SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje).
  5. Inculque en sus hijos la disposición al diálogo y la conciliación para la resolución de problemas.
  6. Haga estudios de caso, plantee preguntas como: ¿Qué harías si en tu empresa, colegio, universidad hay una persona que ha estado en un grupo armado? ¿Cómo la tratarías? ¿Cómo la incluirías y la protegerías? Genere reflexiones al respecto.

 

Si se firma el fin del conflicto armado, Colombia estaría recibiendo entre 6 mil y 14 mil niños, niñas y adolescentes que se desvincularían de los grupos armados ilegales, es decir, Colombia tendría entre 6 mil y 14 mil oportunidades para acercarse a la PAZ. Pero esto solo será posible con un compromiso de país: del Estado como garante de garantes y de una sociedad fuerte que participa de manera activa en el cumplimiento de los derechos.

“Llegar aquí y ver la protección que nos dan, el estudio que es lo más importante, le cambia la vida a uno. Después de entrar aquí vemos posibilidades de proyectos de vida. Soy una ciudadana y tengo las mismas oportunidades que tiene cualquier persona. Allá uno no tiene ningún derecho, en cambio aquí uno tiene todos los derechos y deberes, entonces, uno también es un ciudadano a pesar de lo que pasó”. Relata Mabel, una joven que fue víctima del reclutamiento forzado y que gracias a su proceso de reparación integral y de reconciliación, ha podido estudiar cocina.

Una apuesta segura para la PAZ desde las organizaciones.

OIM

“Debemos fortalecer nuestra formación y acción  para la nueva ciudadanía en un país en PAZ y potencializar nuestras competencias para la convivencia sin violencia. Esta es una  gran oportunidad para estructurar una cultura para la PAZ, una  cultura en la que nos respetemos y en la que resolvamos pacíficamente nuestras diferencias”. Juan Manuel Luna.

Aldeas Infantiles SOS

“Debemos recordar que en nuestra infancia pudimos crecer en la compañía de un familiar que siempre nos ayudó, que nos hizo sentir parte de algo y felices de llegar al hogar. Entonces desde las familias debemos tener claro que ese es el escenario en el que todo niño y niña debe crecer y que no se trata de un hecho sin importancia cuando se separan de este entorno”. Ángela Rosales.

War Child

Los procesos de reintegración deben reconocer las diferencias étnica y de perspectiva de género. Así mismo, hay que  tener en cuenta las vulneraciones previas de las que fueron objeto los niños, niñas y adolescentes que motivaron a que fueran vinculados por actores armados, como por ejemplo el abuso sexual, la violencia intrafamiliar o la vulneración de otros derechos”. Gloria Camilo.

ICBF

Todos debemos ser promotores de la PAZ, es una necesidad imperiosa. Ningún niño, niña o adolescente pude estar en la guerra por ningún motivo. Tenemos que volver a vivir todos juntos, en familia; involucrémonos con ellos, sentémonos a leer y a jugar con ellos, y sobre todo,  asegurémonos de que todos sus derechos están garantizados”. Ember Estefenn.

 

FUENTES DE INFORMACIÓN

Aldeas infantiles SOS Colombia

Ángela Rosales

Directora Nacional

http://www.aldeasinfantiles.org.co

 

Organización Internacional para las Migraciones

Juan Manuel Luna

Coordinador del Programa Migración y Niñez

http://www.oim.org.co

 

War Child

Gloria Camilo

Gerente de Programas

http://www.warchildholland.org/es/colombia

 

Instituto Colombiano de Bienestar Familiar

Ember Estefenn

Director de Niñez y Adolescencia

http://www.icbf.gov.co

 

UNICEF

Viviana Limpias

Delegada

http://www.unicef.com.co

 

Universidad de la Salle

Hermano Carlos Gómez

Rector

http://utopia.lasalle.edu.co

 

Corporación de Desarrollo Productivo del Cuero

Gustavo Vivas

Director

http://www.cdpcuerocali.com

 

Agencia Colombiana para la Reintegración

http://www.reintegracion.gov.co

 

 

 

 

Mayor información:

 

Laura Suárez Contreras

Periodista

Agencia de Comunicaciones PANDI

Tel: (57) (1) 6143429

Celular: 3183777320

Email: inteligenciademedios@agenciapandi.org

 

[i] Cifra entregada por la Coalición Contra la Vinculación de Niños, Niñas y Jóvenes al conflicto (COALICO) disponible en: http://coalico.org/prensa/en-los-medios/220-ong-ve-insuficientes-medidas-para-evitar-reclutamiento-ninos.html.

[ii] Todos los nombres de los niños, niñas y adolescentes, que han sido víctimas del reclutamiento forzado, han sido cambiados para proteger sus derechos.

[iii] Aprendizajes para la reconciliación: experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras. Disponible en: file:///C:/Users/Periodista/Downloads/COL-OIM%200479%20Aprendizajes%20para%20la%20reconciliaci%C3%B3n%20experiencias%20de%20reconciliaci%C3%B3n%20entre%20exco%20BAJA.pdf

[iv]Reparación con sentido: Caja de herramientas. Disponible en:  file:///C:/Users/Periodista/Downloads/COL-OIM%200431%20Reparaci%C3%B3n%20con%20sentido%20Caja%20de%20Herramientas%20-%20Recorramos%20el%20pasado.pdf

[v] Ibid.3

[vi] Los hogares tutores son una modalidad de atención en donde se retoma el proyecto de vida de cada niño, niña o adolescente, garantizando y restableciendo sus derechos y proporcionándoles una protección integral en condiciones favorables. Mayor información en el concepto 106 de 2004. Disponible en: http://www.icbf.gov.co/cargues/avance/docs/concepto_icbf_0000106_2014.htm

[vii] Ibid.5

[viii] Violencia Luego de la Paz: Escenarios de Posconflicto en Centroamérica:  http://revista.urepublicana.edu.co/wp-content/uploads/2015/02/Violencia-luego-de-la-paz-escenarios-de-posconflicto-en-Centro-.pdf

[ix]Programa de Atención Especializada para el restablecimiento de derechos a los niños, niñas y adolescentes víctimas de reclutamiento ilícito, que se han desvinculado de los Grupos Armados Organizados al Margen de la Ley 2014.

[x]Documento entregado por la Agencia Colombiana para la Reintegración.

[xi] Como Corderos entre Lobos. Disponible en: http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informe_comoCorderosEntreLobos.pdf

[xii] Relato de una joven desvinculada de un grupo armado al margen de la ley. Ella pidió llamarse Águila para este informe porque: “El Águila, cuando está grande, se va a una montaña muy lejana y allí cambia todas sus plumas, se quita las garras y el pico y vuelve a nacer”. Tanto su nombre, como algunos datos han sido omitidos para proteger su identidad y garantizar sus derechos.

[xiii] Entrevista publicada por Revista RS, Responsabilidad  Sostenibilidad Edición No. 70. Págs. 32, 33.

Share

About Author

admin

(0) Readers Comments

Comments are closed.